Adentrarse en la complejidad sustentable de la Agroecología | JANUS
Janus Proyecto Rural Integrador es una granja sustentable, sostenida en los principios de la Agricultura Biodinámica, donde producimos alimentos vitales y nutritivos sin presencia de agroquímicos, con un modelo de intercambio y consumo responsable basado en CSA, la Comunidad que Sostiene la Agricultura, ubicada en la provincia de Río Negro, Patagonia Argentina.
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Adentrarse en la complejidad sustentable
de la Agroecología

Adentrarse en la complejidad sustentable
de la Agroecología

A riesgo de atrevimiento podríamos intentar describir, diseccionar, explicar el concepto #Agroecología como el despliegue desterritorializado, autogestionado y en proceso de articulación de visiones, teorías, técnicas, métodos, prácticas, herramientas, escalas, saberes, mitologías, cosmovisiones, tradiciones, creatividades, innovaciones, moviéndose en un flujo dinámico de diferentes sistemas de intercambio que operan en redes horizontales —simultáneamente holísticas y especializadas—, abordando con eficiencia los desafíos de recuperar y multiplicar esa conciencia del todo que implica hacer con otres, en todas las áreas, interviniendo en el desarrollo equilibrado a escala humana de las dimensiones económica, social y ambiental, más en beneficio del colectivo que en beneficio propio, produciendo para la vida, sin utilizar agroquímicos.

 

Para mayor información académica y disciplinar respecto del devenir y la ubicación actual del término y la práctica de la Agroecología recomendamos conocer, entre otros ejemplos, a la Sociedad Argentina de Agroecología, joven y pujante institución de la que compartimos además la lectura de uno de sus documentos fundacionales: La Agroecología en Argentina. Dónde estamos y hacia dónde vamos. Desafíos, limitaciones y posibilidades.

 

Luego de un período de boca a boca, recientemente comenzó a distribuirse paulatina e intersticialmente en medios, dispositivos, soportes y canales una importante noticia que podríamos calificar como “deseada”, “esperada” —aunque también algo “descreída”—, al menos para un extenso colectivo transidentitario aglutinado bajo una posible delimitación de contornos llamados “ecoambientales” y “sustentables”, conformado por diferentes nodos o unidades mínimas agrupados en clusters y formando parte de diferentes redes de intercambio, muchas posiblemente simultáneas: consumo responsable, producción sustentable, alimentación saludable, pedagogías alternativas, militancia territorial, divulgación y promoción, tipologías de trabajadores y nuevas formas gremiales, diferentes modalidades de aglutinaciones y pertenencias grupales y sus procesos de institucionalización, entre otras mallas del vivir y del sentido.

 

Este variopinto colectivo de alcance nacional —del que muchos nos sentimos parte y cuyas aspiraciones reivindicativas y propositivas van de la mano de una virtuosa acumulación de experiencias con muy buenos resultados, capacidad de gestión, apertura, eficiencia, horizontalidad–, viene legitimando con crecientes muestras de confianza, respeto y lealtad a una serie de personalidades de referencia —en la acción y en la palabra— en sus respectivos sectores y campos de desempeño.

 

Eduardo Cerdá, pionero y referente de la Agroecología es uno de ellos, cocreador y presidente de RENAMA, por la Salud, el Campo y la Vida —red que aglutina a 29 grupos de productores y 21 municipios distribuidos entre Argentina y Uruguay—, quien pasaría a ser en breve el flamante Director de Agroecología de la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación, según firman algunos periodistas independientes como Patricio Eleisegui en la nota Inédito y saludable: en el marco de Agricultura Familiar, el ministerio que encabeza Basterra creará la Dirección de Agroecología.

 

Para muchos esta noticia podría asumir diferentes ropajes: en un escenario virtuoso, por ejemplo, sería una esperanza de logro para encaminar un posible Plan Nacional de Agroecología –al estilo de nuestros adelantados hermanos uruguayos con el suyo—, un imperiosa herramienta estratégica que nos permitiría encauzar, como país, un proceso de transformación a corto, mediano y largo plazo para la reconversión y regeneración del modelo agroindustrial hacia modalidades sustentables, atendiendo a las particularidades de cada una de ellas y su capacidad sistémica de impactar beneficiosamente en la realidad productiva y el mercado, buscando el equilibrio de variables conceptuales y operativas. O también, en el peor de los escenarios y ojalá que no, podría vestirse de interminables pujas de poder intestinas entre los diferentes sectores que conforman el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, quienes aún no han mostrado todas sus cartas en el gran juego de las políticas púbicas para seguir construyendo un futuro cuyos caminos de tránsito deberían ser únicamente los sustentables.

 

#Agroecología es —en términos históricos— un reciente concepto-paraguas que carga con la responsabilidad de disputar en el universo discursivo de la agenda pública —oscilando entre la conciencia y la inconciencia— los puntos de tensión de sentido y grados de micropoder enfrentando a otros conceptos-paragua, como el claudicante pero aún hegemónico #AgroIndustria, término y práctica que, pese a su soberbia enunciativa y su poder económico dominante, no ha podido mantener la legitimidad suficiente perdiendo apoyo popular y causando cada día más daños al entorno, dilapidando su capital simbólico y viendo notoriamente disminuida su licencia social. Aún así le ha hecho perder también capital simbólico al concepto fundante devenido genérico #Agricultura, tal vez el término que más padezca los desplazamientos de sentido polarizantes de la dupla hoy contendiente. Si el futuro nos encontrase bajo una nueva hegemonía, hagamos lo necesario para que sea de las buenas.

 

Parte del desafío que tenemos por delante quienes encarnamos esta #FilosofíaSustentable es acompañar con proyectos y acciones sustentables este proceso “natural” de puja discursiva, tratando de comprender por un lado las características de cada nodo, las unidades mínimas, y por el otro comprender la naturaleza y los grados de las relaciones que van emergiendo en los sistemas de intercambio, para lograr composiciones de relaciones beneficiosas para el conjunto en lugar de descomposiciones perjudiciales. El próximo paso superador podría ser alcanzar la comprensión de las causas que subyacen a los efectos de las relaciones manifiestas en las realidades sustentables.

 

*De la práctica al nombre

Serían difícilmente rastreables los sutiles mecanismos que conectan en el devenir a ciertas prácticas —y sus resultados— con ciertas nominaciones, modos de nombrar, nombres, etiquetas, hashtags.

 

Así, #Agricultura fue el primer nombre, la primera palabra, el primer símbolo, el primer sentido que asignó la especie humana a una de sus más transformadoras prácticas glocales, registrando además la simultánea capacidad de producir alimentos vitales y nutritivos e ir dejando huellas, hoy medibles, tanto en los entornos ambientales como en las internalidades del ser, en los agricultores. Una #Agricultura cuya influencia dominó desde los albores de las grandes civilizaciones hasta fines del siglo 19, en un sobrevuelo temporal sin pretensiones de exactitud.

 

A partir de aquella coyuntura, suscitada por el —en esa época– reciente y creciente desarrollo de la ciencia y la industria química aplicadas a la existente agricultura, comenzó a diseminarse y extenderse el actual modelo hegemónico que conocemos como #AgroIndustria, tal y como es asumida, divulgada y sostenida por gran parte de los sectores de poder económico y político por su capacidad de generar divisas, gracias al valor en los mercados mundiales de los agrocommodities, basados en grandes extensiones de monocultivos de soja, maíz y trigo producidos con el modelo de transgénicos y agroquímicos, cuyas consecuencias negativas están muy investigadas y documentadas. Adscribimos con desazón a las reflexiones de Santiago Sarandón, otro de los referentes ineludibles de la #Agroecología, volcadas en esta entrevista de Franco Spinetta para Revista AlmagroLos síntomas de colapso del modelo de agricultura son cada vez más evidentes, una demostración palmaria de la inviabilidad a futuro del actual y hegemónico modelo de producción agroindustrial.

 

Afortunadamente y como contraparte, todo lo viviente va generando sus anticuerpos frente al avance de la muerte —como se puede constatar en Un experimento familiar: los alimentos orgánicos desintoxican— y en todo el planeta se desarrollan en simultáneo otras modalidades de producción sustentable creadas por nosotros, la misma especia humana, con el propósito de honrar de la mejor manera posible nuestra relación con la naturaleza, dejando la menor huella posible.

 

#Agroecología #AgriculturaBiodinámica #AgriculturaOrgánica #Agrofloresta #AgriculturaRegenerativa #AgriculturaSintrópica #AgriculturaSostenible

 

Son algunos de los nombres que identifican a los diferentes sistemas, modelos y modos de producción sustentable vigentes hoy en nuestro país y en mundo, siendo cada uno un universo en si mismo, todos eficientes, reales y concretos. Si aún quedan dudas, nunca está demás una visita personal a los emprendimientos que tengamos cerca para experimentar, por ejemplo recurriendo a la red Agroturismo Sustentable: anfitriones y huéspedes de la naturaleza, en la que presentamos algunos modelos de referencia que han ido desarrollado, como nosotros y en paralelo a la dimensión productiva, una dimensión de alojamiento y servicios como complemento virtuoso en la visión sustentable a largo plazo.

 

De la vitalidad del suelo a la nutrición del espíritu: la gran mayoría de los conceptos que recién hoy empiezan a estar presentes en los discursos de la #Agroecología ya estaban presentes en el Curso Fundamental sobre Agricultura Biológico-Dinámica, un ciclo de ocho conferencias que durante dos años preparó Rudolf Steiner, el creador de la Agricultura Biodinámica, para finalmente dictarlas, a mediados de 1924, frente a más de cien agricultores instaurando el momento fundacional de un movimiento agrícola de producción sustentable que hoy tiene presencia global, abarcando todas las variedades de productos, desde hortalizas y frutas a vinos y cacao, por mencionar solo algunas. En la actualidad, la Agricultura Biodinámica se practica en más de 50 países en todo el mundo. Demeter International es la principal agencia de certificación de la calidad de sus productos.

 

En un esfuerzo global por sistematizar las características principales de los diferentes modelos productivos sustentables, la FAO ha desarrollado una visión común y un enfoque integrado para la sostenibilidad de la agricultura, la actividad forestal y la pesca: El modelo de Agricultura Sostenible que propone la FAO. Esta perspectiva unificada —válida en todos los sectores agrícolas y teniendo en cuenta los aspectos sociales, económicos y ambientales— asegura la eficiencia de la acción sobre el terreno y se sustenta en el conocimiento basado en la mejor información científica disponible, y en la adaptación a nivel comunitario y nacional para asegurar la relevancia local y su aplicabilidad.

 

*En la escala necesaria

 

En el marco de la mencionada puja discursiva, uno de los argumentos repetidos hasta el cansancio por la #AgroIndustria en un intento por estigmatizar y neutralizar a su oponente —la #Agroecología—, es el tema de las escalas y modalidades de producción, divulgando engañosamente como una fake news —a través de las diferentes capas de discursos en sintonía que se articulan alrededor de los mismos ejes de comunicación, ya sean enunciados por técnicos de INTA, productores convencionales, empresas de insumos, fabricantes de productos, funcionarios, terratenientes—, que los modelos de orientación agroecológica no funcionan en la #AgriculturaExtensiva —en las grandes extensiones donde reinan los monocultivos transgénicos—, aunque no puedan evitar reconocerles, a regañadientes, una relativa eficiencia en #AgriculturaIntensiva, de pequeña escala, poca superficie y mucha diversidad productiva.

 

JANUS Proyecto Rural Integrador y muchos otros emprendimientos similares que en todo el país se dedican a la Agricultura Biodinámica, nucleados a través de la AABDA y sus múltiples opciones para formarse en Agricultura Biodinámica, son claros ejemplos de #AgriculturaIntensiva. En nuestro caso la matriz productiva y de comercialización se organiza así: pequeña escala abasteciendo con alimentos vitales y nutritivos durante todo el año a 40 Familias Asociadas mediante CSA: un modelo de intercambio entre productores y consumidorespoca superficie, compartimos nuestro espacio de ocho hectáreas de naturaleza patagónica abrazadas por la Ruta Nacional 151 y el río Neuquén, que constituyen nuestra granja biodinámica; diversidad productiva y de servicios mediante, por un lado, la obtención de la tierra a la granja de una extensa lista de alimentos frescos y productos elaborados y, por el otro, del complemento generado con la Experiencia Biodinámica, sostenida por la infraestructura del Parador Janus. Este modelo de producción sustentable, con las variantes, similitudes y diferencias particulares de cada caso, puede también observarse en los establecimientos que componen la Red de Agroturismo Sustentable: anfitriones y huéspedes de la naturaleza

 

Retomando la #AgroecologíaExtensiva, la realidad —demostrada en los resultados obtenidos por cientos de experiencias en la Argentina y el mundo— es que, con algunas variantes de grado, cualquiera de los modelos de producción sustentable mencionados tienen la capacidad de abordar —con eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad— todas las escalas de producción necesarias para iniciar el proceso de transición hacia la #Agroecología para la mayor cantidad posible de superficie cultivable.

 

Uno de los ejemplos argentinos de #AgroecologíaExtensiva —reconocido a nivel mundial por la FAO como uno de los 52 modelos de producción sustentable más significativos en el planeta y que cuenta desde los inicios de de su reconversión con el asesoramiento de Eduardo Cerdá— es el establecimiento La Aurora, un modelo exitoso de Benito Juárez al mundo, en la provincia de Buenos Aires, que logra, según esta nota de INTAEl equilibrio entre ser productivo y sustentable a la vez.

 

En el sector público contamos con el INTA, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, una institución dentro de la cual —por tratarse del organismo de gobierno que regula las políticas públicas en la materia— conviven todos los enfoques y modelos productivos que existen en el país y dialogan a través de sus referentes, esta vez en la voz de Martín Zamora, agrónomo de la Chacra Experimental Barrow —ubicada a pocos kilómetros de Tres Arroyos, en el sur bonaerense– y coordinador nacional de agroecología en el INTA, quien Luego de ocho años de ensayos mostró los resultados económicos de la agroecología, un documento en el que se ponen claramente de manifiesto los diversos beneficios para los productores que implica el modelo agroecológico comparado con el convencional, ya que se obtienen los mismos rindes con menores costos y mayor rentabilidad.

 

Las complejidades manifiestas de la #Agroecología, o cualquiera de las demás modalidades sustentables —uno de los mayores desafíos de nuestra época para la especie humana a escala planetaria—, la sitúan en la encrucijada de demostrar toda su capacidad de sostenerse, crecer y multiplicarse, transformando finalmente nuestro futuro cercano en una realidad vivencial de producción sustentable de alimentos vitales y nutritivos accesibles a través de redes de consumo responsable.

 

 

Los invitamos a compartir, participar, comprometerse y disfrutar de nuestra Experiencia Biodinámica completando nuestro Formulario de Contacto¡Gracias por elegir formar parte de la gran familia Janus!

 



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