¿Cómo será el agricultor del año 2050?*
Actualizamos la noticia publicada el 14 de Noviembre de 2017, en ocasión de una clase dictada por Miguel Demarchi, durante el primer Curso Regional de Agroecología y Agricultura Biodinámica en Patagonia Norte, impulsado por AABDA.
En los albores del alimento
¿Cuán importante puede resultar hoy esta pregunta, ¿Cómo será el agricultor del año 2050?, alrededor de 8000 años después de que la Agricultura apareciera entre nosotros como una creación humana, en simultáneo en todas las grandes civilizaciones que vinieron poblando este planeta que nos alimenta?
Aunque nos quede muy lejos en el tiempo para saberlo con certeza, las teorías científicas aceptadas hoy en día dan cuenta del profundo sentido de comunidad que sostiene desde sus inicios a esta práctica, que comenzó con las primeras colectas de semillas silvestres y su domesticación por parte de diferentes grupos humanos, para producir sus propios alimentos conforme iba modelándose la dimensión simbólica de la vida comunitaria.
Cada manifestación de la Agricultura en los diferentes lugares del planeta donde fue emergiendo, implicó una precisa combinación de las mejores características de cada ecosistema, aprovechadas por la especie humana para desarrollar diferentes estrategias de supervivencia, tipos de técnicas agrícolas y herramientas, adaptándose al clima y los suelos, en íntima relación con la flora y la fauna.
Adaptaciones continentales
De este modo en nuestro continente, desde sus orígenes en México y los Andes en Perú y Bolivia, el Hombre fue creando y perfeccionando a través de miles de años un modelo de agricultura propio que cuenta entre sus hitos más importantes las terrazas de cultivo, los sukakollos, las milpas y chinampas, los sistemas de riego y las más de 70 especies y variedades de plantas domésticas sobre un total de más de 350 cultivadas en todo el mundo.
Las formas de hacer agricultura practicadas en todos los continentes, desde sus orígenes hasta su consolidación, implican un conocimiento muy profundo de las leyes cósmicas y sus influencias en los ciclos de la naturaleza, incluyendo la reproducción y el crecimiento en el mundo vegetal.
En el marco de estas múltiples cosmovisiones —reconociendo un orden y movimiento infinito que nos excede como planeta— es que se manifestaron además de las técnicas y herramientas materiales, ciertas capacidades, conocimientos y saberes que dieron lugar a otras formas de entender la realidad e intervenirla, desde intuiciones hasta invocaciones y pedidos de acompañamiento genuino en la responsabilidad sobre la experiencia de vida que significa producir alimentos, que van a influir en las vidas de los demás.
El primer gran cambio de paradigma
Recién en el entresiglo IXX~XX apareció un tipo de agricultura que comenzó a separarse paulatinamente de la esfera de lo social, de la comunidad, de los lazos como rasgo identitario, convirtiéndose en una especie de superestructura global de producción extensiva a gran escala que podríamos llamar Agricultura Industrial.
Un modelo hegemónico que necesita cada vez menos del agricultor, quien de a poco va viendo diluir su ideal de un futuro promisorio, teniendo que buscar nuevas oportunidades en las grandes urbes, ya sea por iniciativa propia o exigidos por las reglas cada vez más crudas de las transformaciones estructurales de regiones y países.
Volviendo a las fuentes
Afortunadamente, este siglo XXI viene trayendo con mucho empuje en todo el mundo, grupos cada día más numerosos e interconectados de agricultores, de instituciones y organizaciones que practican —con positivos y demostrables resultados— otros tipos de Agricultura: Biodinámica, Orgánica, Regenerativa, Sintrópica, Agroecológica, entre otras.
Familias de agricultores, grupos de iguales experimentando todo tipo de modelos organizativos: emprendimientos, cooperativas, fundaciones, empresarios, todos en constante resignificación frente a una realidad que se complejiza, nos interpela y exige.
Desde los consumidores cada vez más responsables y familiarizados con las problemáticas alimentarias, hasta los productores ocupados en desarrollar modelos eficientes y beneficiosos, pasando por los estados planificando políticas públicas superadoras, a todos nos exige un compromiso de por vida para reconstituir y hacer florecer aquel sentido de comunidad que iluminó los albores de nuestra relación más íntima con la tierra: la Agricultura.
Hoy, luego de miles de años acumulados de saberes y tradiciones, recetas y descubrimientos, intercambios y solidaridades, aún nos encontramos debatiendo como especie y a escala global acerca de cuál de todas las formas actuales de hacer agricultura es la más alta manifestación humana de la que podamos hacernos responsables.
A sólo 25 años, el 2050 nos espera.
*Homenajeamos a Miguel Demarchi —Antropósofo, Agricultor Biodinámico y maestro, creador de “Los Jardines de Yaya”— por habernos transmitido el interrogante que nos impulsa a seguir pensando y trabajando desde nuestro pequeño pedazo de tierra aquí, en la Patagonia.

JANUS Proyecto Rural Integrador propone un modelo que responde a las tendencias actuales en hábitat, alimentación y consumo responsable, basado en dos pilares fundamentales: la Agricultura Biodinámica como sistema productivo y (CSA) Comunidad que Sostiene a la Agricultura como plataforma de intercambio y comunicación. El Organismo Agrícola que representa la granja aporta esta nueva mirada social como un todo, transformándose en un espacio integral, cultural, educativo, terapéutico y ambiental. La Villa Agroecológica JANUS, aprobada por Ordenanza 26/2024 de Contralmirante Cordero, Río Negro, nos posiciona como un modelo de Comunidad Rural Sustentable de referencia en Alto Valle de Río Negro y Neuquén, con proyección nacional y global.
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