Articulando consumo responsable y políticas públicas | JANUS
Janus Proyecto Rural Integrador es una granja sustentable, sostenida en los principios de la Agricultura Biodinámica, donde producimos alimentos vitales y nutritivos sin presencia de agroquímicos, con un modelo de intercambio y consumo responsable basado en CSA, la Comunidad que Sostiene la Agricultura, ubicada en la provincia de Río Negro, Patagonia Argentina.
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Articulando consumo responsable y políticas públicas

Articulando consumo responsable y políticas públicas

La relación virtuosa entre nuestros Cuatro Pilares Fundamentales nos permite desarrollar un modelo de intercambio asociativo, inspirado en la consolidación de una estrecha relación entre un grupo de Agricultores —quienes trabajan la tierra produciendo alimentos— y otro grupo de Familias Asociadas, cuyos consumos alimenticios están enfocados en la búsqueda y satisfacción de altos estándares nutricionales, de vitalidad y calidad, sin presencia de productos químicos en todo el proceso de producción sustentable.

 

Esta reciente nota periodística publicada en el diario Río Negro —tras conocerse algunas decisiones de política pública implementadas por el gobierno nacional—, Precios cuidados vs. ultraprocesados: entre el bolsillo y la salud, y que tiene como protagonista al Dr. Luis María Delupi, impulsor y presidente de la ONG Mi comida me sana, nos anima a compartir algunas reflexiones basadas en la experiencia acumulada por JANUS Proyecto Rural Integrador desde 2010~2020: diez años transformando energía en materia, en un intento por formalizar los resultados de lo aprendido junto a nuestras Familias Asociadas: el sostén de los alimentos vitales y nutritivos.

 

La propuesta que hicimos desde los inicios a las Familias Asociadas retoma un concepto llamado CSA —cuando la Comunidad Sostiene a la Agricultura—, modalidad que se basa en la elaboración previa por parte nuestra de un presupuesto de producción anual estimado y propone un acuerdo recíproco: las familias se comprometen a invertir una suma mensual fija durante todo el año, ajustada por inflación, y la granja biodinámica se compromete a proveerles la Entrega Semanal durante todo el año. De este modo encontramos un equilibrio dinámico entre precio y valor, permitiendo a las familias asociadas una tranquilidad en la continuidad del abastecimiento de sus alimentos frescos y productos elaborados, mientras nosotros tenemos asegurada la inversión para hacer frente a las condicionantes de la producción.

 

Otra de las ventajas que incorporamos —en referencia a un modelo de intercambio que necesita de todos sus componentes—, es que les facilitamos a las Familias Asociadas una posibilidad de planificación anual, de seguimiento y control muy precisos de su economía doméstica, un aspecto poco atendido habitualmente.

 

En este sentido, les proponemos reflexionar juntos respecto de la importancia que adquiere la economía doméstica o familiar, en tanto concepto básico de responsabilidad social como así también en momentos difíciles de coyuntura económica como los actuales, cuando por un lado crece el nivel de conciencia que vamos adquiriendo como consumidores responsables, en relación a la calidad de los alimentos vitales y nutritivos que elegimos para nuestras mesas familiares, y por el otro nos vemos condicionados por la variable del nivel de ingresos que direcciona la mayoría de nuestras decisiones de compra. Transcribimos un párrafo de la nota periodística más arriba mencionada que ilustra la situación:

 

“En diálogo con Río Negro, Luis María Delupi, experto en alimentación naturista y referente de la ONG Mi Comida Me Sana opinó que la lista es “una medida meramente económica que surge del Ministerio de Economía, no del de salud y que busca ponerle un precio ancla a la mayoría de los “alimentos” que eligen la mayoría de los argentinos y que están reflejados en la canasta básica familiar, buscando resolver la emergencia desde lo económico. Pero está muy lejos de ser un estímulo al consumo de alimentos saludables y nutritivos”.

 

¿Cuántas familias registran y analizan sus gastos ordenadamente, según el rubro que corresponda, para conocer cabalmente qué porcentaje de sus ingresos se destinan a los diferentes consumos, que en nuestro caso de análisis se trata de los alimentos, por ejemplo verdulería, carnicería, dietética, almacén?

 

Hablando en términos generales respecto a cualquier mención que podamos expresar a nuestros interlocutores como sugerencia saludable, enfocada en proponer cambios de hábitos —tanto de consumo en general como alimentarios—, uno de los argumentos de rechazo más remanidos e instalados en el sentido común es apelar a la relación caro/barato:

 

“Los alimentos y productos orgánicos/agroecológicos/biodinámicos son muy caros.” 

 

Esta referencia simplista al precio de compra de los alimentos carece en principio de sustento si no somos capaces —en tanto consumidores responsables— de llevar registro, consciente, anotado y analizado de nuestros gastos habituales. Por ejemplo, mal podríamos argumentar que nos resulta caro comprar frutas y verduras orgánicas/agroecológicas/biodinámicas en ferias sustentables locales o directo de los productores, si previamente no sabemos cuánto gastábamos hasta el momento del cambio en esos rubros, comprando en verdulerías convencionales productos de los que además no conocemos su procedencia.

 

Aquellos interesados que aún no lo hacen y que de algún modo les resuene la posibilidad de medir sus niveles de consumo, podrían comenzar a realizar las anotaciones de las compras habituales con el método que tengan a su alcance, paso a paso y sin presiones: pidiendo tickets o papeles con la cuenta, anotando en el momento en una agenda que ya estén usando, o en una libretita o cuaderno ad hoc.

 

Quienes estén familiarizados con los dispositivos también podrían recurrir a la facilidad que nos brindan las herramientas tecnológicas, instalando apps en sus celulares, como por ejemplo Expensify, las que luego de haber realizado la carga en el momento de la compra nos permiten ordenar y clasificar por rubro y demás variables para obtener un panorama “real” de nuestros gastos.

 

 

 

Luego de este sobrevuelo por sencillas cuestiones económicas, nos adentraremos un poco en temas de salud —tanto individual como pública— desde el enfoque Agricultura, alimentos y salud: evidencias de un complejo entramado global, para confrontar algunas de las problemáticas asociadas a las consecuencias negativas de los arraigados hábitos de consumo alimentario que deberíamos comenzar a reformular, si deseamos realmente ser protagonistas del cambio de paradigma que se viene gestando a escala global, buscando asumir la dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano.

 

¿Cuántas familias han optado, al menos paulatinamente, por incorporar a sus mesas alimentos frescos y saludables, en la medida que fueron dejando de comprar productos envasados, industrializados y ultraprocesados en kioscos, súper e hipermercados de grandes cadenas?

 

Afortunadamente podemos constatar la paulatina aparición de diversos medios, fuentes e instituciones trabajando en conjunto para ir reuniendo y publicando incontrastables evidencias científicas acerca de los aspectos perjudiciales que caracterizan a la mayoría de los productos que integran la canasta básica, mal llamados “alimentos”, por ejemplo esta nota: Canasta básica: abandonaron el experimento por el impacto de comer sólo esos productos:

 

“Florencia Demarchi y Claudia Albrecht son las voluntarias que debieron abandonar el experimento, debido al impacto en su salud. El desafío consistía en que junto a otras cuatro personas se alimenten durante seis meses con 3000 pesos por mes las mujeres y 4000 los hombres. Debían elegir entre los 58 alimentos que integran la canasta, conformada por muchos hidratos de carbono, pocas proteínas y poca fibra.”

 

Compartimos en el mismo sentido algunas de las preocupaciones de un reconocido medio digital, de alcance nacional y especializado en el sector frutihortícola, a través de la nota De precios cuidados, frutas y verduras, publicada a raíz de las repercusiones de las recientes medidas tomadas por el gobierno nacional.

 

“En este punto, la Fundación InterAmericana del Corazón Argentina (FIC) resaltó en su cuenta de twitter la importancia de establecer políticas que favorezcan el consumo de productos saludables para efectivizar medidas que trabajen en contra de la epidemia de exceso de peso que atraviesa hoy Argentina así como la necesidad de hacer caso de las recomendaciones internacionales de la agencia de Salud de ONU para “aumentar el precio de los productos ultraprocesados y generar mecanismos para que los alimentos saludables sean más accesibles”.

 

En la  misma dirección hace un señalamiento en la primera nota mencionada el Dr. Luis María Delupi, médico generalista y experto en alimentación naturista y referente de la ONG Mi comida me sana:

 

“La lista es un fiel reflejo de lo alejados que estamos de los alimentos saludables. La elección de gaseosas, snacks, galletitas dulces, productos farináceos, alcohol, postrecitos, jugos, etc., en la lista no hace más que reflejar el diagnóstico preciso del 60% de sobrepeso y obesidad y otras dolencias que tenemos los argentinos.”

 

Para cerrar con posibles alternativas y caminos de retorno a la salud que venimos perdiendo, y retomando una de las preguntas fundamentales que nos hacemos, ¿Cómo construimos juntos el modelo sustentable de producción de alimentos que necesitamos?, desde JANUS Proyecto Rural Integrador promovemos el asociativismo entre productores sustentables —agroecológicos, orgánicos, biodinámicos, etc.— y fomentamos el contacto directo y sin intermediarios con grupos organizados de consumidores urbanos, profundizando el enfoque Producción Sustentable: un puente necesario entre Alimentación Saludable y Consumo Responsable, de modo que esta articulación virtuosa favorezca una alimentación de proximidad, enfocada en la salud y libre de agroquímicos, que permitiría obtener resultados favorables de remediación, como se puede apreciar en Un experimento familiar: los alimentos orgánicos desintoxican.

 

Los invitamos a compartir, participar, comprometerse y disfrutar de nuestra Experiencia Biodinámica completando nuestro Formulario de Contacto¡Gracias por elegir formar parte de la gran familia Janus!

 



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